Mercado laboral
¿Por cuánto dinero estás dispuesto a hacer ese trabajo?
diciembre 10, 2015
0
, ,
Recuerde que como trabajador es usted quien ofrece trabajo, un bien por el que las empresas que lo necesitan (demandan), están dispuestas a pagar.

Algunos todavía llegan con temor a preguntar sobre cuánto puede pagar una empresa por el trabajo que ofrecen. Para otros es impensable decir cuánto vale su trabajo, el que le van a proveer a la empresa. Creo imprescindible saber cuánto cuesta el trabajo que haremos, así como es imprescindible, por naturaleza, conocer en cualquier mercado los precios de los bienes que son susceptibles de ser transados. El mercado del trabajo (o mercado laboral, como lo hemos venido llamando) no debe ser la excepción.

Con grandes diferencias frente a otros mercados, las personas no vamos a salir a la calle con una etiqueta de precio. Tampoco saldremos con una lista de precios, aunque dicha “lista” sí debe existir. En primer lugar, una etiqueta se usa para un precio invariante. ¿Estamos dispuestos a hacer cualquier trabajo durante cualquier número de horas al día por la misma renta? Evidentemente, no. De ahí podemos ver que para cada tipo de trabajo (algunos nos gustan más que otros) queremos recibir una renta diferente. Estamos dispuestos a hacer un trabajo que nos guste más que otro, a cambio de una renta menor. Tampoco podemos hacer un trabajo durante 8 horas al día por el mismo valor que uno que nos tome 11 horas al día, dado que estamos prescindiendo de más tiempo de ocio (actividades no remuneradas como el trabajo doméstico, el tiempo dedicado al consumo, la educación, los desplazamientos, el descanso, la recreación, etc.)

Estos dos factores que acabamos de enunciar, nos muestran que sí deberíamos tener una gran lista de “tarifas” para tan variada cantidad de requerimientos de trabajo que pudieran llegarnos. Ahora, como la cantidad de situaciones diferentes, producto de que la variación de estos dos factores es tan extensa, sobre todo por la diversidad de empleos que existen, lo mejor es saber cómo podemos obtener esas tarifas para un caso particular a evaluar.

Si hiciéramos un paralelo con el análisis microeconómico tradicional, lo que debemos hacer es construir la curva de la oferta, teniendo en cuenta que no podemos ofrecer tanta cantidad de trabajo como queramos, ya que estará limitada por la duración del día. La curva de la oferta en el mercado de trabajo se conoce como curva de indiferencia, o más bien, curvas de indiferencia, porque se pueden (y a veces es necesario) construir varias de ellas.

«Las curvas de indiferencia, tal como se aplican en el caso de la elección entre el trabajo y el ocio, muestran las distintas combinaciones de renta real y tiempo de ocio que reportan un determinado nivel de utilidad o satisfacción del individuo» [1].

En la siguiente figura se ilustra una curva de indiferencia.

En el eje de ordenadas medimos la renta diaria, mientras en el eje de las abscisas medimos las horas de ocio (fuera del mercado de trabajo). En un eje secundario de abscisas, teniendo en cuenta las 24 horas fijas del día, medimos las horas de trabajo de derecha a izquierda. Por definición, todas las combinaciones de renta y ocio sobre la curva son igual de satisfactorias, es decir, reportan el mismo nivel de utilidad al individuo.

Las curvas de indiferencia tienen cuatro propiedades sobresalientes, sin embargo, resaltaremos sólo brevemente que para alcanzar más ocio debemos renunciar a alguna cantidad de renta (pendiente negativa). Asimismo, cuando tenemos mucha renta y poco ocio, estamos dispuestos a renunciar a una cantidad mayor de renta a que si tuviéramos poca renta y mucho ocio (convexa desde el origen).

Finalmente, vale la pena resaltar que las curvas de indiferencia se construyen con información psicológica subjetiva sobre las preferencias por el trabajo y el ocio, y que por ejemplo, si un trabajo nos gusta más que otro, estaríamos dispuestos a hacerlo por menos renta que el que nos gusta menos (o no nos gusta), por ende la curva que construiríamos sería menos inclinada, como se puede ver en la siguiente figura.

Si bien el tema es extenso y queda mucho por discernir, con esta información y tus preferencias, podrás construir tu curva de indiferencia para un empleo determinado, y así tener a la mano tu “tarifario oficial” con el cual tendrás completa tu oferta de trabajo ante el mercado laboral.

[1] McConnell, C.; Brue, S. y Macpherson, D. (2007), Economía Laboral, 7ª edición adaptada, McGraw Hill.

2

Sobre el autor

Julián Bedoya Jiménez

Edito y escribo para este blog. También escribo para el blog de Infusion sobre comunicación en ambientes laborales, destacando entre mis temas preferidos el manejo de herramientas para la comunicación, estrategias de comunicación en marca personal y mercado laboral, interacción y redacción en el trabajo.

PáginadeVidaSlide

La Página de Vida: una herramienta sin recomendaciones

Lee más
Economía laboral

Los beneficios de entender la economía laboral

Lee más
Estamospreparandonos002D60-31

Estamos preparándonos para entregarte las mejores herramientas

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicin...

Lee más

Hay 0 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *